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Alternativas a Opus y Neodata para arquitectos y constructoras chicas

Para quién sí son Opus y Neodata, qué necesita en realidad una constructora chica y cinco criterios para elegir software de presupuesto y obra.

Por Daniel BalsaArquitecto y fundador de Brikel.

Si buscas alternativas a Opus o Neodata probablemente ya pasaste por una de dos experiencias: instalaste una demo y te ganó la curva de aprendizaje, o trabajas con uno de los dos y sientes que estás usando el 10% de un programa que hace muchas cosas que tu operación no necesita.

Vale la pena decirlo de entrada: son buenos programas y llevan décadas resolviendo problemas reales. La pregunta no es cuál es mejor en abstracto, sino cuál corresponde al tipo de trabajo que haces. Este artículo es el criterio para decidir, no una lista de defectos.

Para quién sí son Opus y Neodata

Ambos nacieron alrededor de un problema muy específico del mercado mexicano: la licitación de obra pública. Ese contexto explica prácticamente todo su diseño.

Cuando concursas obra pública, el catálogo de conceptos te lo dan, el formato de entrega está normado, tienes que presentar los análisis de precios unitarios completos con su desglose de básicos y auxiliares, el factor de salario real calculado con las cuotas del año, los indirectos desglosados por rubro, y todo en un formato que la convocante pueda auditar renglón por renglón. No es opcional y no admite improvisación.

Para eso, un software especializado en precios unitarios con catálogos normados no es un lujo: es la herramienta correcta, y no hay atajo. Lo mismo aplica si:

  • Tu empresa tiene un área de costos dedicada, con gente cuyo trabajo de tiempo completo es cotizar.
  • Manejas catálogos de miles de conceptos que se reusan entre proyectos y se auditan.
  • Tienes que entregar documentación de precios unitarios en formatos específicos que un cliente institucional exige.
  • Trabajas obra de infraestructura o industrial, donde el nivel de detalle del análisis es contractual.

Si te reconoces en esa lista, no cambies de herramienta por comodidad. Nada de lo que sigue aplica.

Qué necesita en realidad una constructora chica

El problema aparece cuando un arquitecto con dos obras, o una constructora de seis personas, adopta una herramienta diseñada para lo anterior. No es que le quede grande: es que resuelve una parte distinta del trabajo.

Cuando llevas obra privada —una casa, una remodelación, un local, una nave chica— tu día se parece a esto:

  1. Cotizar rápido. El cliente pidió el número el martes y espera respuesta el viernes. La cotización tiene que salir bien y salir pronto, y la mitad del tiempo el alcance todavía se está definiendo.
  2. Saber cómo va la obra. Cuánto llevas ejecutado, cuánto deberías llevar, si vas atrasado y de qué conceptos viene el atraso.
  3. Saber cuánto has gastado contra lo presupuestado. Por concepto, no en bruto. Es la única forma de detectar un sobrecosto mientras todavía se puede hacer algo.
  4. Ver la utilidad real de cada obra, no la que decía la cotización.
  5. Que el residente capture desde la obra y tú lo veas sin que nadie mande un archivo por WhatsApp.
  6. Entregar algo presentable al cliente cada quincena o cada mes.

Fíjate que el presupuesto es solo el punto 1. Los otros cinco son control de obra, y son donde se gana o se pierde el dinero. Un presupuesto excelente sobre una obra que nadie está midiendo no sirve de mucho.

Ahí está la brecha real: la mayoría de las herramientas de precios unitarios están construidas alrededor de la cotización, y la operación diaria termina resolviéndose en Excel de todas formas.

Criterios para elegir

Cuando compares opciones —cualquiera, incluida la nuestra— revisa estos cinco puntos. Son los que en la práctica deciden si una herramienta se queda o se abandona a los dos meses.

CriterioLa pregunta concreta que hay que hacerse
Curva de aprendizaje¿Puedes sacar tu primer presupuesto útil sin un curso? ¿Y tu residente puede capturar un avance sin capacitación?
Costo total¿Cuánto cuesta al año, con las actualizaciones, y cuánto por cada persona que necesita entrar?
Nube y colaboración¿El residente puede capturar desde la obra? ¿Se puede ver desde otra computadora sin mandar archivos?
Importar lo que ya tienes¿Puedes subir tu catálogo actual y tu Excel, o hay que recapturar todo desde cero?
Alcance real¿Solo cotiza, o también controla avance y gasto de la obra ya vendida?
El criterio que más gente subestima es el cuarto. Recapturar un catálogo de 200 conceptos es la razón número uno por la que una migración se queda a la mitad.

Dos notas sobre esa tabla, por experiencia propia:

La curva de aprendizaje no es solo tuya. Tú puedes aprenderte cualquier cosa si te sientas un fin de semana. Tu residente, tu maestro de obra y tu administradora no van a hacerlo. Si la captura diaria depende de una persona capacitada, la información va a llegar tarde o no va a llegar.

El costo por usuario decide la arquitectura de tu operación. Si cada asiento pesa, vas a terminar con una sola persona capturando todo, que es exactamente el cuello de botella que querías evitar.

Las opciones que existen, en general

Sin nombres ni precios que no me consten, el mercado se ordena en cuatro grupos:

  • Software especializado en precios unitarios de escritorio. Fuerte en análisis, catálogos normados y documentación para licitación. Es la categoría de Opus y Neodata.
  • Software de gestión de proyectos de construcción. Bueno en cronograma, documentación de obra, RFIs y bitácora. Suele asumir que el presupuesto ya existe y llega de otro lado.
  • ERPs de construcción. Cubren contabilidad, nómina, compras y almacén. Son un proyecto de implementación, no una herramienta que se adopta un martes.
  • Excel. Sigue siendo la herramienta más usada del sector y por buenas razones. Sus límites aparecen cuando el presupuesto tiene que vivir a lo largo de una obra, con varias personas capturando.

Si vas a evaluar cualquiera de ellas, pídeles la misma prueba: sube tu propio catálogo y saca tu propia cotización. Una demo con datos de ejemplo no te dice nada sobre cómo se va a comportar con tus 180 conceptos y tus precios.

Dónde encaja Brikel

Brikel nació de este problema, y con esa transparencia lo cuento: soy arquitecto, llevo obra, y antes de esto tenía un Excel con macros que hacía todo lo que aquí describo. La herramienta es ese Excel convertido en software, no un producto diseñado desde afuera del sector.

Está pensada para el segundo perfil de este artículo: arquitectos y constructoras chicas que cotizan obra privada y necesitan controlarla después. Son tres módulos que corresponden a las tres etapas del trabajo:

  • Budget — presupuesto con análisis de precios unitarios, base de insumos con precios propios, factores de indirectos y utilidad por presupuesto, y explosión de insumos.
  • Projects — el presupuesto convertido en obra: cronograma, avance físico capturado por concepto, control de gasto contra lo presupuestado y curva S con tres líneas —planeado, real físico y real financiero— que es lo que te dice si el dinero que salió corresponde al trabajo hecho.
  • Business — las finanzas de la empresa: ingresos, gastos, y utilidad real por proyecto.

Sobre los cinco criterios de arriba, para que puedas compararlo con lo que sea que estés evaluando:

Curva de aprendizaje. Sacas un presupuesto el primer día. La captura de avance desde obra está hecha para que la use el residente sin capacitación, porque si no la usa, no hay datos.

Nube. Todo corre en el navegador. El residente captura desde la obra, tú lo ves en el momento, no hay archivos que mandar ni versiones que se pisen.

Importar lo que ya tienes. Es la parte que más nos importó: Brikel importa desde Excel, incluyendo catálogos exportados desde otros programas de presupuestos. No arrancas de cero.

Alcance. Cotiza y controla. Ese es el punto entero.

Costo. Hay plan gratis sin tarjeta y es donde empieza todo mundo. Los precios de los planes de paga están en la página de precios, en la moneda de tu país.

Lo honesto

Brikel no reemplaza a Opus ni a Neodata para licitación pública. Si tienes que entregar análisis en formato normado con desglose auditable para una convocante, esa no es la herramienta.

Tampoco es un ERP: no lleva nómina ni contabilidad fiscal.

Lo que sí hace, y hace bien, es cubrir de corrido el ciclo de una obra privada chica o mediana: cotizar con precios unitarios propios, convertir esa cotización en obra, y saber cada semana cómo va el avance y el dinero. Si ese es tu problema, la mejor forma de decidir no es leer comparativas: es subir tu último presupuesto y ver cuánto tardas en tener tu obra andando. Empieza por Brikel Budget y compáralo con lo que hoy te toma.

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